La prisión de Qara en Meknes es uno de los lugares más misteriosos de Marruecos. Oculta bajo la antigua ciudad imperial, esta cárcel subterránea se remonta a la época del sultán Moulay Ismaíl y está envuelta en numerosas historias locales. Hoy en día, es una parada popular para los viajeros que exploran Meknes y las cercanas ruinas romanas de Volubilis.
Datos rápidos: Prisión de Qara, Meknes
- Ubicación: bajo la antigua ciudad imperial de Meknes, cerca de la plaza Lalla Aouda y el Mausoleo de Moulay Ismaíl
- Región: centro-norte de Marruecos, a unos 65 km al oeste de Fez y 150 km al este de Rabat
- Tipo de sitio: prisión subterránea de los siglos XVII-XVIII
- Tiempo medio de visita: 20–40 minutos
- Entrada: pequeña tasa de acceso en dírhams marroquíes, abonada en el lugar
- Mejor momento para la visita: mañana o última hora de la tarde, fuera de las horas de más calor
Distancias por carretera a la prisión de Qara
| Desde ciudad | Distancia aproximada | Tiempo de conducción aproximado |
|---|---|---|
| Fez | 65 km | 1 hora |
| Rabat | 150 km | 2 horas |
| Casablanca | 240 km | 3 horas |
| Chefchaouen | 200 km | 3,5–4 horas |
¿Dónde está la prisión de Qara en Meknes?

La prisión de Qara se encuentra bajo el corazón histórico de Meknes, una de las cuatro ciudades imperiales de Marruecos. La entrada está dentro del antiguo barrio real, a poca distancia a pie de la plaza Lalla Aouda, el Mausoleo de Moulay Ismaíl y los graneros de Heri Es-Souani.
Si se sitúa en la plaza Lahdim y mira hacia Bab Mansour, la prisión de Qara está a solo unos minutos a pie dentro de la antigua zona del palacio. Los taxis pueden dejarle cerca de la puerta principal y, desde allí, puede seguir las señales o preguntar a los lugareños por la «Prison de Qara».
Historia de la prisión de Qara
La prisión suele vincularse al sultán Moulay Ismaíl, quien gobernó Marruecos de 1672 a 1727 y convirtió a Meknes en su capital real. Construyó altas murallas, palacios, establos y grandes graneros, y necesitaba trabajadores y soldados para proteger su nueva ciudad.
Muchas historias cuentan que la prisión de Qara se utilizaba para retener a cautivos extranjeros, especialmente prisioneros cristianos capturados en batallas navales e incursiones a lo largo de la costa atlántica. El nombre «Qara» se asocia a menudo con un prisionero o gobernador portugués, aunque el origen exacto aún es objeto de debate.
En su interior, la prisión parece una enorme sala subterránea sostenida por arcos y pilares. El techo es bajo, casi no hay ventanas y el aire se siente pesado y húmedo. No era una prisión con celdas individuales, sino un gran espacio oscuro donde se mantenía a mucha gente junta.
Leyendas e historias sobre la prisión de Qara
Con el tiempo, la prisión de Qara se convirtió en objeto de muchas leyendas en Meknes. Los guías locales a veces dicen que aquí se retenía a decenas de miles de personas y que nadie podía escapar porque el lugar no tenía puertas ni luces.
Otra historia famosa trata sobre túneles secretos bajo tierra que se extendían hasta Fez, Volubilis y Tafilalet, en el sur. Se decía que estos túneles permitían a los soldados moverse rápidamente entre ciudades o esconder a los prisioneros lejos del sol.
Los historiadores creen que la mayoría de estas historias son exageradas, pero demuestran la fuerza de la imaginación popular al hablar de este lugar. Incluso hoy, al caminar por sus oscuros pasillos, es fácil comprender por qué surgieron las leyendas.
Qué esperar al visitar la prisión de Qara
La visita suele comenzar con una escalera que conduce a las salas subterráneas. La luz se vuelve más tenue y la temperatura baja, especialmente en verano.
En el interior se ven largos pasillos, gruesas columnas de piedra y pequeñas aberturas en el techo por donde entran la luz y el aire. El sonido de sus pasos resuena en el suelo de piedra y el espacio parece infinito, aunque los visitantes solo pueden ver una pequeña parte de la prisión original.
Hay algunos paneles informativos sencillos, pero la mayor parte de la visita se centra en la atmósfera. Un guía local puede explicarle la historia y contarle algunas de las historias tradicionales, lo que hace que la experiencia sea más interesante.
Dado que los suelos pueden ser irregulares y algo resbaladizos, es recomendable llevar calzado cómodo. El sitio no es muy adecuado para personas con movilidad reducida, ya que hay escaleras y no dispone de ascensores.
Información práctica para la visita
Los horarios de apertura y los precios de las entradas pueden variar, pero en general la prisión de Qara está abierta durante el día con un breve descanso a la hora del almuerzo. Las entradas se pagan en efectivo en la entrada y siguen siendo bastante asequibles en comparación con los grandes monumentos de otras ciudades.
Consejos para su visita:
- Combine la prisión de Qara con lugares cercanos como el Mausoleo de Moulay Ismaíl, Heri Es-Souani, los establos reales y la plaza Lahdim.
- Lleve una chaqueta ligera si es friolero, incluso en verano, porque el aire subterráneo puede ser fresco.
- Una pequeña linterna o la luz del móvil pueden ayudarle a ver detalles en los rincones más oscuros.
- Pida a su conductor o riad que le confirme los horarios de apertura más recientes antes de ir.
Incluir la prisión de Qara en su tour por Marruecos

Meknes suele formar parte de los itinerarios de las ciudades imperiales junto con Fez, Rabat y Marrakech. Muchos viajeros visitan la prisión de Qara en una excursión de un día desde Fez, combinándola con Volubilis y Moulay Idriss.
Si viaja con nuestra agencia, podemos incluir Meknes y la prisión de Qara en tours privados con salida desde Casablanca, Fez, Rabat o Tánger. Su conductor puede esperar cerca de la entrada mientras explora las salas subterráneas y luego continuar hacia otros puntos destacados como Volubilis o el Atlas Medio en el mismo día.
Preguntas frecuentes sobre la prisión de Qara en Meknes
Sí, si le interesa la historia y los lugares inusuales, es una parada muy especial en Meknes. La arquitectura es sencilla pero la atmósfera es impactante, y las leyendas hacen que la visita sea memorable.
La mayoría de los visitantes pasan entre 20 y 40 minutos en el interior. Si cuenta con un guía y le gusta hacer fotos, es posible que se quede un poco más.
La prisión es oscura pero segura para los visitantes. Hay iluminación eléctrica y salidas claramente señalizadas, por lo que puede caminar sin problemas si sigue los senderos.
Sí, los niños pueden visitarla, aunque a algunos más pequeños el espacio subterráneo les puede resultar un poco extraño. Manténgase cerca de ellos y explíqueles la historia de forma sencilla para que se sientan cómodos.
La primavera (de marzo a mayo) y el otoño (de septiembre a noviembre) son ideales, con temperaturas suaves y cielos despejados. En verano, la ciudad puede ser calurosa, pero las salas subterráneas de la prisión se mantienen más frescas que las calles exteriores.






